Niños que no acatan normas, padres impotentes ante la indisciplina, conflictos diarios… La frase “El rey de la casa” cobra sentido en el caso de muchos padres que viven volcados en la atención de niños inquietos, e incluso algo tiranos, en su relación con el entorno familiar.
Cuando las padres no saben cómo marcar pautas de comportamiento a sus hijos y la convivencia en el hogar se ve afectada por las actitudes de éstos, puede ser una buena opción introducir un elemento externo que analice el problema desde fuera y aporte soluciones prácticas y perdurables en el tiempo.
Desde este planteamiento, ISEP Clínic ha empezado a ofrecer el servicio El psicólogo infantil en casa, un programa ideado para favorecer el aprendizaje de padres e hijos a partir de formas de interacción que contribuyan a crear una relación mutua más satisfactoria. Este programa se estructura en diferentes fases, orientadas a consolidar, paso a paso, los cambios aconsejados por el especialista.
Antes de nada, el psicólogo mantiene una entrevista con los padres, que servirá para detectar los problemas específicos que se dan en cada situación. Posteriormente, se realiza un primer asesoramiento psicológico, que consistirá, básicamente, en la aplicación de técnicas de conducta útiles para mejorar el día a día familiar.
En la fase siguiente, entra en juego la presencia directa del psicólogo dentro del ámbito familiar, quien observa y registra la interacción que se produce entre padres e hijos. Generalmente, la duración de esta intervención es de dos días, siempre en consonancia con los horarios y las necesidades familiares. A continuación, y con los datos recogidos, el psicólogo explica a los padres las técnicas que deben utilizar a la hora de relacionarse con sus hijos para llegar a modificar hábitos y comportamientos conflictivos.
En la etapa final del tratamiento, se realiza un seguimiento completo para ver cómo va evolucionando la intervención y qué problemas se van encontrando unos y otros durante su aplicación. Es en este punto donde el especialista puede ir corrigiendo y modificando, si es necesario, la actuación de los padres, de cara a dar la mejor respuesta posible a las dificultades que éstos experimentan al poner en funcionamiento las técnicas aprendidas.
¿Qué aporta este servicio? Se trata de una práctica innovadora en el ámbito de la intervención, ya que se realiza in situ y permite, por ello, una observación detallada que en consulta sería imposible de desarrollar. Es positivo, en este sentido, tanto para el profesional como para los padres, quienes reciben una terapia mucho más efectiva y adaptada a sus necesidades específicas.






